jueves, 27 de febrero de 2014

YO NO SOY UN RINOCERONTE


 



Yo no soy un rinoceronte
No soy la cuerda que ordeña el pozo
La serpiente con dientes de gelatina

La foto de primera comunión

La constancia del farero

La noria que gira perenne

La cometa de hilos rotos

La hija del generalísimo

 
Yo no soy bombero en Groenlandia
No soy el pie de una geisha

Las trenzas de una muñeca rusa

Una becaria de macramé cuántico

La trapecista siamesa del Price

La tibia de un brontosaurio

El hombre de hojalata

El Santísimo Sacramento

 
Yo no soy una página de la Orestiada
No soy el pomelo que exprimes en ojo ajeno

La chica impasible al fondo del jazz

El contenedor de vidrio para miopes

La circunstancia indicativa

El vecino que huele a cebolla

La perca corriente arriba del fregadero

La mosca cojonera, más allá de lo imprescindible.


Yo no soy un jueves entre dos carámbanos de gomaespuma

No soy un catálogo de ultramarinos

El desconchón en la tapia del cementerio

La luz del patio de sombras

La sombra del traje de luces

La circularidad de los alfileres

El obispo de Constantinopla

La aspereza de la palabra cráter

Yo no soy tú
No soy cualquiera ni los otros

No soy el espejo de tus chanclas

Los flecos de tu amargura

Tu nostalgia de muertes

La percha donde secas las soledades

Quien duerme en sueños con la almohada sobre tu boca

Ni tu puta madre.

Y, sobre todas las cosas
No soy un rinoceronte.

 


 

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA VIDA SIGUE


Y la vida sigue
Como un hilo tatuado por la desesperada belleza
Una senda de humo
Una argolla insaciable
La condena bíblica al destierro de los pájaros

Y la vida sigue
El viento amansa las cicatrices que escondemos

Bajo las púas las escamas el trabajo de las bayetas

Abre nuevas heridas en el barro tierno

Con las que abrazar bocas

Devorar manuales de ausencias

Lamer los minutos de la única hora que existe

 
Y la vida sigue
Sin pedirnos permiso

Tiritamos de hambre miedo deseo

Ante la frente helada de los peces

Sin rezarle a los escorpiones ni escarbar entre la sal

Imágenes

De planetas que huyen


La vida sigue
Mientras otros puedan contarla
 


viernes, 7 de febrero de 2014

Recital 12 de febrero


El próximo miércoles, 12 de febrero, y en la sala "La noche boca arriba" , Salitre, 30, Madrid, tendrá lugar un recital muy especial de mi poemario "Metamorfosis cotidianas", ya que van a acompañarme un grupo de estupendos poetas y amigos que darán a mis poemas una nueva voz, un sentido hasta ahora oculto, una vida nueva:

                                    MARIA JOSE CORTES

JOSE MIGUEL URBANO
MARIANA PESCI
                                                                                           DEBORAH ANTON
                      REBECA ALVAREZ CASAL DEL REY
                                                                                     MARGA MAYORDOMO
                           MARIA SOLÍS

y, como siempre, organizándolo todo, HIPOLITO GARCIA, "BOLO"

Os esperamos a partir de las 21 horas.
Y este es un adelanto de mis poemas:


 

PASO SUBTERRANEO

Ya nadie se atreve a cruzar el túnel.

No pasan los barrenderos,
hartos de recoger dientes de yonky,
vómitos fríos de niño borracho
viejos que no saben ni dónde viven.

Ya nadie se atreve a cruzar.

Los violadores no acechan.
Los de allá prefieren pagar en rublos

a los reponedores de vírgenes

desechables.

Los de acá se despachan en familia,

como siempre se hizo.

 Ya nadie se atreve.

 No duermen los vagabundos:
se refugian en los nichos del cementerio nuevo.

Sus mantas abandonadas y las cenizas de los periódicos

recorren el túnel

como ratas gigantes que agonizan bajo una ventisca negra.

 Ya nadie se atreve a bajar al subterráneo.
Los de allá temen perderlo todo.

Los de acá tememos encontrarnos.

 


 


domingo, 2 de febrero de 2014

EN MEMORIA DE FELIX GRANDE


Félix Grande, tal vez el mayor poeta español que aún teníamos entre nosotros, falleció el pasado viernes. Como despedida a un poeta, nada mejor que su palabra de poeta. Carnal e intensamente unido a la vida en sus versos, no da su ungüento de poesía donde nos recuerda lo inmediato, lo intenso, lo eterno de la palabra: haberla paladeado, devorado, vivido. Como la vida.
No muere mucho quien vivió tanto.



DAME UNGÜENTO DE CARNE, LOBA

La prisa despareja con que miro tu piel

la premura apretada con que altero tu cuerpo

y este desasosiego en que empapo mi lengua

para hablarle a tu carne y lamer a tu voz

son como ávidas gotas de estaño compasivo

que busca aminorar las grietas de la muerte


La planta de la edad nos chupa nuestros días

abriéndose como una flor negra, abominable

y en este esplendor de hoy se oculta la simiente

de una desposesión calcinada y perversa

como la del desierto. En el calcio del tacto

hay una lenta caries que nos invade desde

el fin aterrador del tiempo y de la vida


Presuroso y perdido unto en mí tu persona

y soy un bulto de hombre y de loco y de perro

que corre por tu cuerpo y a la vez por un túnel

despavoridamente lamiendo en las tinieblas




sábado, 14 de diciembre de 2013

"CICATRICES DE ASFALTO", de MARIA JOSÉ CORTÉS



La pasada semana se presentó en el Ateneo de Madrid el nuevo poemario de María José Cortés, "Cicatrices de Asfalto", editado por Cuadernos del Laberinto. Un libro bellamente editado y que encierra todo el hondo lirismo, el dolor desnudo y contenido, la inteligente mirada hacia el común de lo humano y la técnica literaria, sabia pero sin artificios, de esta estupenda poeta.
En algunos de estos poemas será la propia ciudad, el barrio, las casas de la ciudad, ese asfalto que cicatriza, el escenario del que surge el verso, en otros, los objetos y situaciones más cotidianos, los recuerdos a veces traumáticos de la infancia, las ausencias que no cesan. Y, siempre, la habilidad para jugar con la palabras y descubrir tras ella significados y realidades ocultos.


PRINCESA


Los recuerdos redolan
en coches la Plaza de los Cubos un mendigo
los recuerdos se ponen la máscara de dios
en los cines Renoir
los recuerdos quedan presos en anuncios por palabras
tras el café compartido
que interroga la garganta de aquella espera.


DE NIÑA, ERA MALA

De niña, era mala
pero no lo sabía.
El pelo de tu padre.
Ya he dicho que era mala
quizás por eso
empecé a jugar a ser invisible
llegué a ser tan buena en este juego
que al recreo bajaba solo mis bufanda.
Aquél día deseo
coger las mariquitas
quizá porque tenían el color
de los semáforos o porque creo
que también saben ser invisibles.
Las guardé en una caja
de esas que se ríen.
Y di la razón a mi madre, por primera vez.

LOS AUTOBUSES

Los autobuses pasan llenos de madrugada
en esa hora en la que aún las calles no han sido
puestas por la luz.
Los autobuses, de madrugada, pasan con su voz
bronca
como si no hubieran tenido tiempo de tomar el primer café
o les doliera el estómago lleno de gente.
Lo sé, yo he viajado en esos autobuses
los años que llenan la madrugada.

LOS PÁRPADOS

Los párpados se resisten
a las insinuaciones de la luz
dudan de la resurrección de la sombra.

APOLOGÍA

Habría que hacer una apología de los gestos sencillos
de los que se dejan ir a lo ancho de las horas:
he matado una araña sin duelo
me despierta un minuto al tocarme
publico un poema, olvido los versos
recibo una carta, sabe mi nombre, le cuento las sílabas.
Doblo las cosas que nunca te digo
sacudes reproches, me pongo el silencio.





martes, 26 de noviembre de 2013

P.D. JAMES NOS CUENTA CÓMO ESCRIBE NOVELA NEGRA


“Todo lo que sé sobre novela negra”

P.D. James 

 
 
Aquí os traigo algunos consejos de la escritora P.D.James sobre lo que debe tener una buena novela. En su caso, habla fundamentalmente de novela negra, pero creo q la mayoría de sus reflexiones se pueden aplicar a cualquier tipo de novela que pretendamos resulte clara y amena.

 
En primer lugar, James da una importancia capital al contexto. Los lectores sumamos nuestra imaginación a la del escritor a partir de sus palabras y descripciones, consiguiendo que nos hagamos una imagen mental propia de las personas y los lugares. El lugar, al fin y al cabo, es donde los personajes representan sus tragicomedias y sólo cuando la acción se halla bien anclada a una realidad física nosotros conseguimos adentrarnos por completo en ese universo que ellos habitan. Si los personajes no resultan convincentes la novela no tiene vida, pero el contexto es donde esas personas viven y desarrollan su historia y nosotros necesitamos ver a través de sus ojos, recorrer sus caminos, habitar sus casas, para conseguir identificarnos con ellos.
Es conveniente que el contexto se nos muestre a través de la percepción interna de algún personaje y no solo mediante la voz del narrador, de tal forma que lugar y personaje interactúen. El contexto puede establecer desde el primer capítulo la atmósfera de la novela (misterio, terror, humor, etc.).

Según algunos autores, en la novela negra el cadáver debe producir impacto no solo por ser un cadáver, sino también porque se encuentre fuera de lugar, en un contexto pacífico y corriente. De esta forma realzamos, por contraste, el sentimiento de peligro y de terror.
En cuanto al “tamaño” de ese contexto, los novelistas de misterio siempre han tendido a situar sus historias en una sociedad cerrada, lo cual tiene sus ventajas: la mancha de sospecha nunca puede extenderse demasiado, si queremos que todos los sospechosos queden bien dibujados y sean verosímiles, por eso muchos novelistas desarrollan sus historias en una pequeña población. Por otro lado, la irritación que puede surgir de la intimidad involuntaria puede suscitar celos, animadversión y resentimientos.


En un sentido más estricto, entendido como las casas que habitan los personajes, el contexto puede decirnos mucho de ellas. Las personas reaccionan a su entorno y se ven influidas por él. Cuando el autor describe una habitación de la casa de la víctima puede darnos muchos datos de ella que servirán como indicios. La misma descripción del hallazgo del cadáver, por tanto, puede ser muy importante en una novela de misterio. Las emociones de ese instante y el lenguaje empleado para transmitirlas deberían reflejar la personalidad de quien encuentra el cuerpo.

El relato detectivesco no es irracional ni romántico, las pistas están ancladas en la realidad y las pequeñas cosas de la vida cotidiana. Por lo tanto, deberemos documentarnos sobre el país, la época o la sociedad donde transcurren, si no estamos familiarizados con ellas.
El entorno íntimo del detective también es importante. Muchas veces es como el lugar seguro y acogedor de la mente desde el que el lector se aventura al encuentro del asesinato y el peligro, y al que regresa en busca del calor y la comodidad hogareños.

En segundo lugar, deberemos elegir un punto de vista. El problema concreto en las novelas de misterio es que, según la tradición, jamás debe permitirse al lector seguir los pensamientos del asesino. Sin embargo, sabemos que se pueden ensayar excepciones a la regla, a pesar de la dificultad de hacerlo de otro modo.
El narrador en primera persona tiene la ventaja de la cercanía y de la identificación y la empatía del lector. También da mayor verosimilitud al relato. La desventaja es que el lector sólo sabe lo que sabe el narrador y sólo experimenta sus vivencias. Un tipo intermedio sería el de Watson, narrador no protagonista. Su visión es menos restrictiva, aunque corremos el peligro de que el personaje se vuelva demasiado importante e interesante.
También podemos narrar la historia a través de cartas, o de las voces de otros personajes. El punto de vista que utiliza la autora se divide entre el narrador, que registra los sucesos con cierta distancia, y la mente de los diferentes personajes para ver a través de sus ojos, expresar sus emociones y oír sus palabras. La novela así gana en complejidad, además de poder introducir unos toques de ironía. Aún así, lo que nunca conviene es cambiar el punto de vista dentro del mismo capítulo.

D.L. Sayers, en “Los documentos del caso” narra la historia a través de varias cartas de un joven que vive en la misma casa que el matrimonio protagonista, otros de los implicados, el asesino y los informes de prensa donde se exponen de manera detallada las pruebas reunidas durante la investigación.
En cuanto al aspecto estructural la novela negra presenta problemas técnicos relativos a la construcción de una trama que sea verosímil y emocionante, en un entorno que resulte real a los lectores, y con personajes creíbles que afrontan el trauma de una investigación policial. De esta manera, para la autora representa un aprendizaje ideal para alguien que pretenda ser un novelista bueno y serio.

Respecto a los personajes, la primera elección suele ser la del detective: si es profesional o aficionado, su sexo, si tiene un carácter excéntrico o realista, y dotarle de características que le hagan atrayente para el lector. Otro personaje importante y que, se desarrolle o no, debe estar plenamente “vivo” y tangible, es la víctima, ya que es el catalizador del núcleo de la novela y muere por ser quién es, por ser lo que es y estar donde está, y por el poder destructivo que ejerce sobre la vida de, al menos, un enemigo desesperado.  No conviene tener más de cinco sospechosos, porque serían difíciles de manejar; el deseo de vengar, proteger o salvar a alguien muy querido siempre constituye un móvil creíble y un tipo de asesino hacia el que podríamos sentir cierta simpatía. Uno de los mayores atractivos del género es que estudia un grupo de seres humanos sometidos al estrés de una investigación que los desnuda.



 
 

 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

RELATO BREVE PARA NOCHE DE DIFUNTOS (AUNQUE CON UN POCO DE RETRASO)


 
Hace demasiado tiempo que recibí el encargo de limpiar de fantasmas la vieja abadía. No tengo prisa. Me he vuelto adicto a las bromas, las sorpresas, el escondite y, sobre todo, al poder casi absoluto que supone estar vivo.

Si les oigo chapotear en la alberca, limpio el verdín, las algas y los insectos, y huyen espantados. Si intentan asustarme cambiando de sitio los víveres de la despensa, lanzo a rodar las latas, y puedo escuchar sus gemidos, sus quejas, su entrechocar de huesos, al caer rodando como bolos por la escalera. A veces dejo cartas de amor en los bancos de la capilla, y encuentro en su lugar pañuelos de encaje que flotan en suspiros o guantes que me retan a duelos invisibles. 
La noche de difuntos, cuando salen a asustar herederos, a robar lamparillas de la iglesia y a comer ojos de gato, levanto sus lápidas con la palanca y el gato hidráulico y las cambio de lugar. Al amanecer, caigo totalmente derrengado sobre mi cama, pero duermo con dulce sonrisa escuchando con discuten, se lanzan fémures y ululan desconcertados al no encontrar su tumba. No hay nada peor para las almas en pena que no tener donde caerse muertas cuando termina la noche, las cosas se
vuelven transparentes para sus trasparentes pupilas y retumban como pelotas en sus cráneos vacíos las risas de los niños que corren hacia la escuela, el rodar de la bicicleta del cartero y el chirriar de los rosarios entre las manos de las viejas.

Mis fantasmas organizan, cada martes trece, una ouija y me convocan. Aguantando el miedo a los vivos, el vaso gira guiado por sus dedos sin manos, buscando las preguntas que nunca responderé: quién soy, si terminaré barriéndoles de los rincones y qué error cometieron en vida que están ahora purgando con la maldición de mi persona.