miércoles, 13 de noviembre de 2013

RELATO BREVE PARA NOCHE DE DIFUNTOS (AUNQUE CON UN POCO DE RETRASO)


 
Hace demasiado tiempo que recibí el encargo de limpiar de fantasmas la vieja abadía. No tengo prisa. Me he vuelto adicto a las bromas, las sorpresas, el escondite y, sobre todo, al poder casi absoluto que supone estar vivo.

Si les oigo chapotear en la alberca, limpio el verdín, las algas y los insectos, y huyen espantados. Si intentan asustarme cambiando de sitio los víveres de la despensa, lanzo a rodar las latas, y puedo escuchar sus gemidos, sus quejas, su entrechocar de huesos, al caer rodando como bolos por la escalera. A veces dejo cartas de amor en los bancos de la capilla, y encuentro en su lugar pañuelos de encaje que flotan en suspiros o guantes que me retan a duelos invisibles. 
La noche de difuntos, cuando salen a asustar herederos, a robar lamparillas de la iglesia y a comer ojos de gato, levanto sus lápidas con la palanca y el gato hidráulico y las cambio de lugar. Al amanecer, caigo totalmente derrengado sobre mi cama, pero duermo con dulce sonrisa escuchando con discuten, se lanzan fémures y ululan desconcertados al no encontrar su tumba. No hay nada peor para las almas en pena que no tener donde caerse muertas cuando termina la noche, las cosas se
vuelven transparentes para sus trasparentes pupilas y retumban como pelotas en sus cráneos vacíos las risas de los niños que corren hacia la escuela, el rodar de la bicicleta del cartero y el chirriar de los rosarios entre las manos de las viejas.

Mis fantasmas organizan, cada martes trece, una ouija y me convocan. Aguantando el miedo a los vivos, el vaso gira guiado por sus dedos sin manos, buscando las preguntas que nunca responderé: quién soy, si terminaré barriéndoles de los rincones y qué error cometieron en vida que están ahora purgando con la maldición de mi persona.

lunes, 4 de noviembre de 2013

"EL SONAMBULISTA", de JOSE MIGUEL URBANO


José Miguel, entre los presentadores de su libro.

El pasado 30 de octubre se presentó en la Sala Trovador, de Madrid, el poemario "El sonambulista", dentro de la colección "Piel de Sal" de editorial Celesta. Su autor, José Miguel Urbano, nos regaló la lectura de algunos de sus versos que, aunque ya conocía, volvieron a sorprenderme por su enorme fuerza, su capacidad para sorprender, su facilidad para sugerir cosas que, a fuerza de parecer oscuras, nos dejan entrever infinitos paisajes, situaciones, vivencias que podemos reconocer de un modo más visceral que racional. Son imágenes que nos inquietan, que contactan directamente con la parte no consciente del lector. José Miguel Urbano tiene, además, una amplia cultura artística, sobre todo musical y cinematográfica, y es un viajero empedernido. Sus poemas viajan en ocasiones como notas de jazz, en ocasiones nos hacen escuchar el aire de Lisboa o las calles de Estambul, en otras nos llevan a través de una película de algún director nórdico o japonés.
Difícil elegir un par de poemas entre todos. Os dejo los que no sé si son los mejores o los más representativos del libro, pero sí dos de mis preferidos.




RENUNCIO

Recuérdame la muerte bajo la nieve
en la ciudad, con el cuarto bajo la escalera y el pene en la mano decido dejarte
con prisas por abandonar este mundo
no siento fatiga
tan solo pululan pellejos
como nubes que descargan sin que la tierra pida cuentas

no soy compasivo
"esa tabla de coordenadas"
la ventana y sus arrugas
no me impiden la contemplación
de los gatos apareándose

busco un asesinato
ahora lo sé
permaneceré atento
al trabuco y el violín
hasta que los barcos de papel rebasen la orilla

renuncio a la escarcha en el retiro
despierto junto a un espantapájaros.



AURORA BOREAL

Se trata de no decir ninguna palabra de amor
compréndelo, soy mudo a los gritos
y ahora, con un hilo de voz, me deseas la muerte
mientras el pegamento gotea sobre la buhardilla

mírame y dime que no lo soportas
mis lentes menguan
y la boca, reseca la tengo de tanto nadar

si ponen el cadalso en el hueco de la escalera
afilaré la hoja para cortar la pluma
borraré la barba del vecino del once
y dejaré que sangre hasta que naufrague el tobillo

no me mires así
déjalo todo según está
el mecano, los apagones, el rallador, su enjambre
de nada sirve, si no recuerdo esos barcos que pescaba en la bañera

súbeme al cuarto oscuro y no me pidas perdón, solo quiero tirar del hilo.

martes, 29 de octubre de 2013

ENTREGA PREMIOS IV CERTAMEN CULTURAL EUROPEO

   
    
 
 
     El pasado día 19 tuvo lugar en Rota (Cádiz) la entrega de premios del IV certamen cultural europeo de FEAFASS, en el que ya os comenté había sido finalista en la modalidad de prosa, por mi relato "Equipaje para otra vida" y ganadora en la de verso, por mi poema "Antepasados".
 
    Tres días para conocer Rota, convivir e intercambiar opiniones y experiencias con el resto de los premiados, sorprendernos de la gran calidad de la exposición de las obras ganadoras en artes plásticas (oleo, acuarela, dibujo y fotografía) y para disfrutar de los últimos rayos de sol del verano en la playa de Cádiz.
 
     Empecemos el otoño con la energía de ese sol y del arte que nos une y nos comunica sea cual sea el material que utilicemos (lápiz, cámara, pinturas, tinta y papel) para expresar esa inquietud.

martes, 22 de octubre de 2013

EN BUSCA DE ALGO LLAMADO INSPIRACION (II)



Como vimos en la anterior entrega de la "serie", hay dos opiniones diferentes entre los escritores acerca de la inspiración: hay algunos que sienten que es un estado interior, una disposición casi mística sin la que cualquier trabajo será en vano; otros, en cambio, nos dicen que la inspiración llega en el mismo proceso de escritura, que no es más que trabajo y constancia porque precisamente esa dinámica es la que provoca que surjan las ideas (“Si un día me llega la inspiración, que me encuentre trabajando”, dijo uno de ellos).
Entre esas dos corrientes existe un amplio territorio en el que encontrar nuestra propia manera de estimular la creatividad: dependerá de nuestra forma de escribir, de nuestro estilo, de nuestras rutinas y tiempo disponible, del tipo de historia o, incluso, del género. En mi caso, por ejemplo, me resulta difícil escribir poesía sin ese “estado interior” de gracia, lo que no me sucede con la prosa. Me ha ocurrido a menudo comenzar un poema con una idea clara de lo que quería decir, y encontrar que las imágenes no fluían, que no era capaz de expresar con palabras el sentimiento, o que estas eran demasiado prosaicas o tópicas. En cambio, cuando una historia me ronda la cabeza, parece que la mejor manera para que se desarrolle y cobre vida es, precisamente, comenzar a escribirla. El mismo estímulo de la escritura continuada hace que la inspiración llegue, porque nuestro cerebro está trabajando en esa historia durante todo el día, sin que a menudo seamos conscientes de ello: cualquier detalle que observemos a nuestro alrededor, cualquier gesto de una persona que podríamos destinar a nuestros personajes, cualquier emoción que nos provoque un recuerdo, la asociaremos a esa novela o relato en la que estamos trabajando y que, durante días o durante años, nos acompañará como un mundo paralelo del que entramos y salimos continuamente con la imaginación.
No se trata de ningún misterio ni de magia (aunque sea un proceso que nos sorprenda y maraville y al que es difícil poner reglas); todo está en nuestros procesos mentales, tanto los que parten de nuestro interior como los que nos ponen en contacto con el exterior.
En primer lugar, es en nuestro interior donde encontramos la motivación para escribir: conocernos o que nos conozcan, entender el mundo o ser entendidos por él, contar algo que nos entusiasma o q nos inquieta, denunciar una situación, sentir la satisfacción de crear algo nuevo… Y en también en nuestro interior donde encontramos los primeros materiales para escribir: vivencias propias, recuerdos, emociones, reflexiones.
Desde el exterior, ya que afortunadamente estamos rodeados de seres únicos, complejos y ricos en experiencias, nos llegarán también materiales ajenos: las historias que nos cuentan, las formas tan distintas de reaccionar ante distintas situaciones, la variedad de puntos de vista, la pluralidad de sentimientos y de experiencias.
Cuanto mayor interés pongamos en observar lo que ocurre a nuestro alrededor y en hacernos preguntas a nosotros mismos, más material tendremos para alimentar la inspiración.
Pero no somos simples cronistas de historias o de emociones, propias o ajenas. El escritor (al menos el que pretende ser creativo) recoge todo ese material para darle nueva vida con las acuarelas y los cinceles de la imaginación. Cada mínima situación engloba múltiples maneras de ser interpretada y representada. Los temas de la literatura no son numerosos, algunos de ellos se repiten hasta la saciedad: podemos escribir la historia de un amor imposible como el de “Romeo y Julieta”, una reflexión sobre el poder como “La fiesta del chivo”, una saga familiar como “La de la casa de los espíritus” y, sin embargo decirlo de una manera nueva, imaginar algo que, tratando el mismo tema, lo haga distinto.
Quizás aquí se reconcilien las dos visiones acerca de la inspiración, quizás este sea el territorio limítrofe entre el impulso y el trabajo que algunos llaman de esa manera: en la imaginación. Estimular la imaginación y trabajar duro sobre los frutos que nos da es la mejor manera de acceder a ser tocado por los dedos de la musa.

lunes, 14 de octubre de 2013

ODA AL TRIANGULO


 

 

Geómetra de trípticas intenciones.

Altar de funambulista.

Guardián de senos tangentes.
 
Criatura de ángulos y vértices

en número sagrado y adúltero,

número primo y multitud,

número aúreo y sumiso

Pequeño mentiroso.

Imagen que, inocente,

se posa sobre la cabeza

y somos Dios Uno y Trino;

bajo los pies nos eleva,

nos empuja,

nos señala culpables;

al costado, mata;

al pecho, muele.

Talismán de masones.

Sombrero de loco.

Tanga célibe.

Hoja de chopo

en geometría perenne que inventa el vuelo.
 
Pirámide de farsa.

Monóculo cubista.

Ala coja.

Cuchillo de penitentes.

Baile de catetos chatos

con hipotenusas esquivas.

Molinillo

de materia inerte sospechosa de vientos.

Idea perfecta

en el universo inconcluso.

Trozo del centro de la nada.

Resumen caótico del todo.

Triángulo simple.

Misterioso.

Eterno.


martes, 8 de octubre de 2013

MOMENTOS DE LA PRESENTACION DE "METAMORFOSIS COTIDIANAS"


La Librería Antonio Machado, durante la presentación.
 

Un momento de la intervención de Manuel Rico
El pasado 27 de septiembre presentamos mi poemario "Metamorfosis cotidianas", editado por Reino de Cordelia,  en la librería Antonio Machado, una librería luminosa, acogedora y que invita a volver al libro (ese objeto pasado de moda, ¿recordáis?). Fue un lujo poder contar con el entrañable poeta José Esteban y con Manuel
Rico, escritor, crítico y columnista, que me sorprendió por su sencillez y cercanía... y ambos por su don de la palabra, su capacidad para entresacar las tripas de un libro, para radiografías las intenciones del escritor y su obra (en este caso, las tripas de mi "Metamorfosis").
Y otro lujo contar con un maravilloso editor, Jesús Egido, pendiente siempre del mínimo detalle y de hacer que las cosas parezcan fluidas y sencillas.
Firmando libros
Pero, sobre todo, dar las gracias a los asistentes, propios y extraños, por su calor y por dar ocasión al reencuentro, al conocimiento y a hacer de la poesía una fiesta. Y a los que no pudieron estar, pero cuyo apoyo y calor se sintió en la distancia.
 

Gracias a todos

 

 
 


jueves, 26 de septiembre de 2013

LADRONES

 
 


Aquí os traigo un poema procedente de mi recién publicado "Metamorfosis cotidianas". Recordad que lo estrenamos mañana en la librería Antonio Machado (Círculo de Bellas Artes, Madrid), pero que el libro está ya disponible en las mejores librerías.
 
 
 
 
LADRONES

 
Hoy los ladrones desvalijaron mi casa.

A la misma hora en que rompían los cerrojos
de mis pequeñas seguridades
una mujer de Yemen es mutilada por decreto de su dios,
una mina desbroza las piernas de un pastor de Ruanda ,
un viajero agoniza por la picadura de un insecto extinguido,
un pueblo de Brasil que no figura en los mapas
es arrasado por un alud de barro con diamantes,

Mientras los ladrones roban
la hucha de mis vacaciones, mis pendientes de oro y la cámara de video,
el hombre de los Alpes mira el mundo a través de la mampara del museo,
un náufrago sueña con escaleras de incendio
desde el piso cincuenta de su rascacielos de Detroit,
una abuela pinta coloretes a la niña del ataúd blanco,
el último astronauta despierta aterrado
por el recuerdo del rostro de Dios.

Mientras los rateros destrozan mis colchones
en busca de tesoros que nunca existieron,

un hombre hace el amor sin saber que será la vez última,

un matrimonio sale del abogado en ascensores distintos,

una mujer arrastra en su bolso media barra de pan

y cien gramos de lentejas,

Mientras los ladrones arrancan mi televisor por pagar
y el ordenador con mi memoria, mis fotos, mis poemas,

los columpios rajados del parque gimen

con voz de madre loca,

una familia desahuciada sube sus cuatro muebles

en una furgoneta prestada,

un vagabundo es apaleado

por una horda de niños borrachos.
 

Mientras los delincuentes saltan

a la terraza de mi vecino,

el banco me comunica

atentamente

que no devolverán a mis padres el dinero

que escatimaron durante medio siglo

para socorrer la terrible fragilidad

de hacerse viejos.

 Regreso a casa,
sin saber que los rateros han vaciado mis cajones,
y esquivo al motorista de la cuneta
que, desconcertado, ve sus piernas en el otro arcén
aunque el enfermero le haya cerrado los ojos.

Por suerte, los ladrones eran unos aficionados:
Tan solo me robaron cosas.