lunes, 18 de marzo de 2013

RECITAL EN TRIANGULO: DIA MUNDIAL DE LA POESIA




Miércoles 20 marzo - 21 h.
Sala Triángulo - Zurita 20 - Lavapiés
Muchas voces, una sola voz
 


 
Lectura para homenajear al Día Mundial de la Poesía, el día siguiente a esta jornada, por lo que a las 00.00 h todos los participantes aparecerán en el escenario leyendo al unísono cuatro versos y generaremos una especie de mantra . . .
Cada uno de los poetas convocados leeremos un poema nuestro y otro ajeno. Espero contar con vuestra asistencia. Creo que será una bonita velada.
 

 
 

 

 

lunes, 4 de marzo de 2013

ESCRIBIR: VIVIR OTRAS VIDAS




Escribir puede ser, entre otras cosas, una forma de vivir otras vidas. Hay muchos novelistas que declaran que "son otros", que viven la vida de sus personajes, a veces con una tremenda intensidad. He aquí cómo nos cuentan algunos de ellos su experiencia:

 
"Si la vida es libertad dentro de una situación, la vida de un personajes novelístico es doblemente libre, pues permite al autor vivir misteriosamente otros destinos, quizá el hecho fundamental que incita a escribir ficciones. En ellas, como en los sueños, el hombre puede vivir otras vidas y realizar ansiedades infinitamente frenadas por su inconsciencia. Creo que en éste fenómeno reside el valor catártico de la novela o el teatro"
Ernesto Sábato.
 
"Cuando yo era niño tenía la esperanza -contra todo lo que pudiera esperarse- de ser varias personas. Ser una sola persona me parecía muy poco. A medida que uno vive, se afianza el mismo maniático, el mismo nimio personaje. No creo que haya riesto de perder la identidad en la obra. La obra refuerza la identidad, la refleja, se parece inevitablemente al autor, porque el ego siempre está ahí".
Bioy Casares.
 
"Al otro Borges es a quien le ocurren las cosas. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Poco a poco voy cedíendole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Yo he de quedar en Borges, no en mí, pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página".
Jorge Luis Borges.
 
"Me transformo en los personajes sobre los cuales escribo. Estoy tan inmersa en ellos que sus motivos son los míos. Cuando escribo acerca de un ladrón, me vuelvo ladrón; cuando escribo sobre el capitán Penderton, me vuelvo varón y homosexual; cuando escribo sobre un sordomudo, ensordezco mientras dura la historia".
Carson
 
"Si la vocación del novelista llega a ser una necesidad tan imprescindible, una necesidad de carácter vital, entonces se diría que ese rebelde es también un esclavo, que ese hombre se halla en desacuerdo, en pugna con la realidad, está frente a su propia insatisfacción, es decir, frente a su propia vocación, en situación de servidumbre, de esclavitud. Es como si esa vocación nacida de una manera un tanto leve, y que luego se fue acrecentando, inoculara en él una presencia extranjera que lo fuera invadiendo, colonizando, tiranizando".
Mario Vargas Llosa.
 
"Me siento múltiple. Soy como una habitación con innumerables espejos fantásticos que distorsionan en reflejos falsos una única realidad anterior que no está en ninguno y está en todos. Como el panteísta se siente árbol, se siente flor, yo me siento varios seres. Me siento vivir vidas ajenas, en mí, parcialmente, como si mi ser participara de todos los hombres, una suma de no-yos sintetizados en un yo postizo".
Fernando Pessoa.
 
 
 
 
"Yo soy otro"
Arthur Rimbaud.

 
"Madame Bovary soy yo"
Gustave Flaubert

 
 
 

lunes, 4 de febrero de 2013

COMO CREAR PERSONAJES CON PERSONALIDAD PROPIA III)

FRANKENSTEIN, de Mary Shelley



Hace unos meses vimos dos magníficos ejemplos de personalidades novelescas contrapuestas (Maigret y Serlock Holmes)  pintadas con gran habilidad por Simenon y Conan Doyle a través de lo que dicen, hablan y piensan sus personajes.

Pero, ¿hay más formas de definir al personaje, de darle vida, que es en realidad lo que nos tiene sorprendidos/admirados/preocupados?

¡Por supuesto! Un personaje vivo es un ser humano dentro de un mundo propio. vive en una sociedad, en una época y se relaciona con otros personajes.

Los  personajes secundarios son muy importantes a la hora de definir al protagonista. Holmes y Maigret, por ejemplo, no serían nada sin sus antagonistas: es decir, los criminales, y sin sus colaboradores (¿Hay colaborador más famoso que el doctor Watson?).

Porque se supone que, cuando hablamos de grandes personajes nos referimos sólo a los protagonistas...¿o no?

Puede que no. De hecho, ahora vamos a hablar de FRANKENSTEIN, y puede que nos llevemos una sorpresa.

Porque, efectivamente, si alguien nos pregunta así, de pronto, ¿Quién es Frankenstein?, lo más fácil es que contestemos: “El monstruo al que dio vida el doctor...” ¡Un momento!: ¿el monstruo al que dio vida quién? En realidad, Frankenstein es el doctor que crea al monstruo. El monstruo no tiene nombre, seguramente porque su autora, Mary Shelley, muy acertadamente, no quiso dárselo.

Sin embargo, el monstruo es un personaje con tanta fuerza que se convierte en el verdadero protagonista a nuestros ojos, por eso, inconscientemente, le damos su nombre, ¡qué curioso!

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Es que la buena de Mary no sabía escribir tan bien como habíamos supuesto? Desde luego que sabe escribir. Tanto que su personaje/antagonista cobra vida propia y le roba el papel al protagonista. A veces los personajes hacen cosas de éstas, y hay que dejarles hacer.

Pero, ¿nos podemos sentir en algún momento identificados con el monstruo, en lugar de con el doctor, si no somos monstruos, por lo menos a simple vista? Sí, podemos, porque la motivación del monstruo es más fuerte, más desesperada, y porque tiene unos sentimientos y frustraciones profundamente humanos, que inspiran nuestra compresión y solidaridad.

En realidad el doctor ha obrado mal, aunque le guiaran en principio buenas intenciones, porque no quiere hacerse responsable de la criatura que él mismo ha traído a la vida. En cambio, el monstruo es una víctima inocente: su primera motivación es el deseo de amor, y sólo el desprecio de los demás hace que cambie la búsqueda de amor por la venganza más terrible.

 
Cualquiera puede comprender a la criatura del doctor Frankenstein, lo cual nos lleva a tomar un poco de manía la propio doctor Frankenstein, que ni siquiera se ha molestado en poner nombre a su engendro, es decir, ni siquiera ha querido reconocer que tenga algo de ser humano. Es difícil no sentirse conmovido cuando el monstruo dice a su creador cosas como estas:

“Yo era bueno y cariñoso. Los sufrimientos me han convertido en un malvado. Concededme la felicidad y seré virtuoso.”

“Satán tiene, al menos, compañeros, otros seres diabólicos que le admiran y ayudan

. Pero mi soledad es absoluta y todos me desprecian.”



“Un horrible egoísmo me impulsaba a cometer aquellos crímenes, mientras mi corazón era torturado por el arrepentimiento”.

Frankenstein, el doctor, se pasó un poco de rosca, creando un ser humano con el que no sabía qué hacer. Dejemos que se las entienda con él, mientras nosotros seguimos buscando más formas de dar vida a un personaje, actividad esta mucho menos peligrosa, porque los personajes que viven en un libro no salen de él para matar a sus creadores ni a sus lectores, aunque les abandonemos. 

Humanidad, personalidad, motivación. Vamos viendo que estas características deben tenerlas todos los personajes, si quieren parecer personas, y que el autor les da vida a través de lo que hacen, dicen y piensan, y de cómo se relacionan con el resto de los personajes que viven en su mundo de papel.  

Pero el personaje también se define por su relación con las cosas, aparentemente sin importancia, que le rodean. Eso lo veremos otro día, de la mano de Madame Bovary.
 
 
 
 

jueves, 24 de enero de 2013

RECITAL EN CUCHUFFO


Tenemos nuevo recital poético y proyecciones en la sala Cuchuffo:
C/ Argumosa, 12, Lavapies.

Recitaré algunos poemas inéditos, para no aburriros.

Nos vemos.


Diafragama 3, Cuchuffo, 30 enero, 21:00 h.
Imágenes: Carmen Lafuente, Federico Romero
Micro abierto.

Confirmados:
Javier Lerena
George Clarke
Carlos Pérez
José María Martínez del Peral
Jesús Urceloy
Juán Hospital
Iñaki Carrasco
José Antonio Rodríguez Alva
Loren Fernández
Pilar García Orgaz
Mercedes Muñoz
Andrea Frye

lunes, 31 de diciembre de 2012

FELIZ AÑO: NOS QUEDA LA ALEGRIA Y LA PALABRA







 
Por muy oscuro que se nos anuncie el 2013, por mucho miedo y desesperanza que nos cause, hay dos cosas que nunca nos podrán quitar, si no lo permitimos: la alegría y la palabra.
Os dejo con dos grandes poetas, que pasaron situaciones muy difíciles en su vida y en sus países, y que aún así nos recuerdan que debemos defender la alegría, y el derecho a expresarnos, protestar y comunicarnos.
FELIZ 2013.




Blas de Otero

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.





Mario Bennedeti

DEFENSA DE LA ALEGRIA


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.




martes, 11 de diciembre de 2012

CINCUENTA (Y TANTAS) SOMBRAS DE GREY



Este verano  las bolsas de playa iban reventonas, con cincuenta sombras de Grey, o alguno de sus plus, dentro. No hablo hoy de estas novelas por sus interés literario, más que discutible (mejor dicho: literariamente es indiscutiblemente aburrido y plano), sino por lo que ha tenido de fenómeno social. Parece que legiones de  mujeres de todas las edades, y aún más las maduras, sienten un resurgir sexual, una curiosidad erótica y se enteran de “cosas que no sabían ni que existían”. Bienvenido sea todo descubrimiento, todo aprendizaje, toda ruptura de tabús,  lo que nos haga seres más abiertos, más capaces de dar placer y de recibirlo.
Pero (¿es que tengo que ponerle un pero a todo?) me pregunto si la historia de “Cincuenta sombras…” no tiene un trasfondo de cuento de hadas demasiado evidente. ¿Asombrosa mezcla Sade-Disney? De asombrosa, nada. A poco que miremos un kiosko de prensa encontraremos docenas de novelas románticas con portadas, títulos y contenidos capaces de humedecer cualquier recoveco. Eso sí: condesas y piratas, ejecutivas exitosas y macizos presidentes de multinacional. Nada de carteros y porteras, de oficinistas y maestras. Nada de gente corriente, oiga usted, faltaría más.
Así las cosas, nos encontramos en “Cincuenta sombras…” una novela que pretende ser rompedora, subversiva, descarada…, y se queda en el voy-a-hacer-como-si-lo-fuese. Cierto, describe “perversiones” sexuales; sin embargo, esas “perversiones” (más bien lights, realmente) son aceptadas por la protagonista porque está enamorada. Es una bellísima doncella a quien un bellísimo multimillonario sumerge en laberintos de deseos prohibidos, acabando por enamorarse de ella. La bella y pura redime así al malo-malote, que es un destino irresistible para una mujer, donde los haya.
¿Sadomasoquismo?… venga, vale: pero solo si es por amor, que de lo que vamos es de redentoras, no de viciosas.
¿Deseo irresistible? Solo si eres joven y guapa, y si el otro lo es, y si es un seductor irresistible que te baña en champán, te lleva a la manicura en limousina y te ata a la pata de la cama con cadenas de oro y Swarosky.
¿Llegar al culmen del placer? Eso, para los que no tienen las preocupaciones de la gente corriente, los niños en el cuarto de al lado, la ropa por tender,  pensar en llegar a final de mes, ni en zurzirse los corpiños viejos.
En resumen: estupendo, si este libro y sus secuelas, que ya van siendo tantas como las de “Amanecer” (a quien daremos leña otro día) sirven para reactivar la curiosidad erótica y la práctica; esta sociedad estresada y en crisis necesita relajarse, jugar y darse una alegría (que, por cierto, encontrando la persona adecuada, es una actividad de ocio y salud bien barata). Pero no nos dejemos impresionar por el envoltorio de tópicos:
El placer no es patrimonio de los ricos; todos tenemos un cuerpo y una mente capaces de llevarnos a cualquier cima.
No está reservado a los guapos: todos hemos sentido alguna vez que el ser a quien amamos es el más bello del mundo… aunque los espejos no opinasen lo mismo.
No es algo reservado  a los jóvenes: mucha gente encuentra una explosión sexual en su vida que nunca esperaron pasados los cuarenta, pasados los cincuenta, los sesenta… en cualquier momento, mientras que uno siga dispuesto a continuar viviendo, descubriendo, sintiendo, rebasando límites, aprendiendo.
Utilicemos estas novelas para explorar, jugar, imaginar, dar motivo a los arrebatos más locos, sorprender al otro. Nunca dejemos que nos coloquen en el papel de simples espectadores. Convirtámonos en los protagonistas de nuestra propia novela erótica.

 

 

martes, 13 de noviembre de 2012


ETERNO RETORNO


Río donde flotan las hojas de otro invierno

Y los insectos de otro estío

Las orillas pasan sin tocar mi cuerpo de agua y junco

Me emborracho en cada remolino como los peces

Lamo las mismas piedras hasta que son arena en mis surcos

Devoro la lluvia que me hace gemir con voz de hoguera.

Repito el mismo camino la misma luz

Los mismos errores

Hasta el final de los tiempos.