domingo, 20 de mayo de 2012

REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO DE ESCRITURA. JORDI DOCE



He leído estas reflexiones sobre la tarea de escribir del poeta y crítico literario JORDI DOCE. Espero q las encontréis tan interesantes como yo.

"Escribir significa conectar con cierta longitud de onda que emana de uno mismo. Hay que apartarse un poco del yo y orientar la antena en su dirección. Por eso el que escribe no es yo, sino quien le escucha, y por eso lo escrito no es el relato del yo, sino del otro, de ese tú que lo transcribe, que escribe al dictado en medio del tumulto cotidiano. Y, por si fuera poco, resulta que ese tú no siempre es el mismo, puede cambiar en cada audición. A veces incluso es un pequeño público que compite por un lugar de privilegio frente al estrado."

"Al escribir apartamos de la vista la muerte. No la olvidamos (tal vez escribimos sobre ella o tratamos de desentrañar su naturaleza), pero en cierto modo la obviamos, nos sustraemos a su presencia. La escritura nos deposita en un tercer tiempo que no es ni vida ni muerte pero que las abraza y subsume. De ahí la momentánea tristeza, el acceso de cansancio desesperanzado que sigue a la página escrita. Volvemos a ser mortales, volvemos a sentir el peso gris de la carne."

"Robert Graves explicaba en una carta que, al escribir, era capaz de percibir el vuelo de una mosca o el ruido de unos pasos anónimos al otro extremo de la calle. En los instantes de escritura los sentidos se hallan sumamente alerta. Todas las antenas se han desplegado, nuestros nervios se hayan literalmente de punta, pero a la vez hemos dejado de ser cuerpo, no lo sentimos, acogemos su información como si fuera de otro, gravitamos o levitamos en el aire y a menudo parece (exageración que esconde una verdad profunda) que nos hemos desdoblado, de modo que es posible vernos escribiendo mientras escribimos, ser a la vez el escritor y lo escrito."
 
 
"Con frecuencia, más que hacer nosotros algo, somos la resistencia contra la que ese algo germina y se fortalece. Cuántas veces, después de dos o tres horas de trabajo infructuoso, la línea o la idea buscada se me han aparecido cuando hacía otra cosa, cuando ni siquiera pensaba en mi trabajo primero. Esa línea estaba ahí, crecía contra el muro que yo mismo era para ella, y sólo cuando me aparté se hizo visible, pudo cruzar al ámbito de la conciencia. Era importante estar ahí, ofrecer esa opacidad, pero también marcharse, deponer el pulso, los vectores de la voluntad. Estar y no estar, ser el interruptor de uno mismo, el latido cuya naturaleza incluye negarse a sí mismo."

"Conviene saber cuándo estamos ante un ejemplo genuino de inconformismo, de disgusto con la propia obra, y cuándo ante una inclinación no menos peculiar a ver más verde la hierba del vecino. Lo que hace el otro siempre parece más lúcido, más lleno de mérito, por la sencilla razón de que desconocemos la trastienda, el humilde armazón de alambres y madera que lo sostiene; surge ante nosotros armado de pies a cabeza, como Atenea, y de inmediato nos arrastra a una guerra que no es la nuestras y en la que corremos el riesgo de perder el poco afecto que aún sentimos por nuestras cosas."
 
 
"Siempre estaré más cerca de los escritores para quienes el hecho de escribir supone al menos una alegría física, instintiva, casi animal, como la de un niño saltando las olas o dejándose llevar por el entusiasmo de la carrera, jugando con una fuerza que no sabe cómo agotar. Esa ligereza, al cabo, su facilidad para ir de un estado a otro, de la risa al llanto, del juego a la hosquedad. Como Dickens, que lloraba y reía con cada quiebro de la acción, y a quienes sus hijas oían desde el piso de abajo decirse en voz alta los diálogos de sus personajes."

domingo, 13 de mayo de 2012

COMO CREAR PERSONAJES CON PERSONALIDAD PROPIA


 SERLOCK HOLMES Y MAIGRET:



¿Es posible definir la personalidad de un personaje? Lo veremos más claro si tomamos dos personajes con el mismo oficio (detectives), y que vivan en el mismo tipo de novelas (de género policíaco) y tengan la misma motivación (resolver un crimen). En principio podemos suponer que será difícil distinguir a uno del otro.

Difícil y aburrido, a no ser que cada uno tenga una personalidad propia, distinta,  que unos creadores de la talla de Conan Doyle y de Simenon hayan sabido mostrarnos lo que hacen y dicen, se hayan molestado en definirles con cuidado y atención, como Homero a su Ulises.

Y, desde luego que lo han conseguido, porque Holmes y Maigret son dos personalidades totalmente distintas: tienen distintas formas de actuar, una visión del mundo distinta y rasgos psicológicos propios.

En primer lugar, veamos cómo actuan  para resolver un crimen.
Por un lado, HOLMES es un cerebro izquierdo, analítico y racional. Sólo se fía de los indicios materiales. Ante un crimen se pregunta ¿qué ha pasado aquí? Es el hombre que va buscando con su lupa un pelo, una huella, insignificante para otros, pero que él analiza como un científico.

Vemos que el método que sigue Holmes para resolver un caso es deductivo: tiene que encontrar indicios materiales, y poner en marcha su extraordinaria inteligencia y estudios para colocar cada elemento en su sitio y resolver la ecuación.

 Veámosle en acción en la novela “Estudio en escarlata”:
“Le diré otra cosa –dijo Serlock Holmes a Watson-, el hombre de las botas de charol y el de las botas de punta cuadrada llegaron en el mismo coche y caminaron por el sendero del jardín como buenos amigos; muy probablemente iban cogidos del brazo. Cuando entraron, caminaron de un extremo a otro de la habitación; o, mejor dicho, Botas de Charol se  quedó inmóvil mientras Botas de Punta Cuadrada caminaba arriba y abajo. Todo esto lo leí en el polvo, y también leí que el que caminaba estaba cada vez más inquieto. Se nota en las huellas de sus pasos, que son cada vez más largos. Sin duda hablaba mientras caminaba, y se iba enfureciendo cada vez más. Fue entonces cuando se produjo la tragedia. Ya le he dicho todo lo que sé hasta este momento, pues el resto son meras suposiciones y conjeturas.”
           Impresionante.


Por el contrario, el COMISARIO MAIGRET es un cerebro derecho, sintético: busca captar los móviles ocultos. Ante un crimen se preguntará ¿por qué ha pasado?

Maigret utiliza un método inductivo. Intenta remontarse al origen de los acontecimientos, comprender al criminal.

A veces un gesto a otro sospechoso, una palabra durante el interrogatorio, le dan la clave que necesita para encontrar un móvil o un culpable. Las pistas que busca son más intangibles que las de Holmes: tienen más que ver con la psicología de los personajes y sus relaciones entre ellos.

Veamos cómo trabaja el cerebro de Maigret, en la novela “Maigret en la audiencia”, después de un interrogatorio a la mujer del sospechoso:

            “Estas y otras cosas, a los ojos de Maigret, equivocadamente o no, prestaban de pronto una importancia bastante grande al asunto de la niña.
            No llegaba hasta a afirmar  que Meurant fuera inocente. Había visto a hombres tan modestos, tan calmos, tan dulces en apariencia como él, convertirse en violentos.
            Casi siempre se debía a que, por una razón o por otra, se sentían heridos en lo más profundo de sí mismos.
            Meurant, empujado por los celos, habría podido cometer un crimen pasional. Acaso habría podido atacar también a un amigo que le hubiera ofendido. Acaso, incluso, si su tía le había negado el dinero que tanto necesitaba...
            Todo era posible, salvo, le parecía al comisario, tratándose de un hombre que había deseado un hijo, ahogar lentamente a una niña de cuatro años”.

          En segundo lugar, ¿tienen los dos colegas una visión del mundo y una psicología distintas? Pues eso parece.

En sus novelas comprobamos que la mentalidad de HOLMES le hace dedicarse a esto para poner a prueba su  propia inteligencia y extirpar el crimen (en ocasiones, incluso, se queja de que “ya no existan criminales como los de antes, sino delincuentes chapuceros”, con los que no puede poner a prueba su inteligencia), por eso se siente satisfecho cuando resuelve un caso.

La mentalidad de MAIGRET es bien distinta. El pretende comprender qué lleva al criminal a cometer un crimen. Por eso, en ocasiones, cuando resuelve  un caso ha comprendido tanto al acusado que se siente aún peor.



Hemos visto que nuestros dos amigos detectives tienen personalidades muy distintas, y que mister Donan Doyle y monsieur Simenon pintan esa personalidad con habilidad, pero no por arte de magia, sino a través de lo que dicen, hablan y piensan sus personajes.

Pero, ¿hay más formas de definir al personaje, de darle vida, que es en realidad lo que nos tiene sorprendidos/admirados/preocupados?

¡Por supuesto! Un personaje vivo es un ser humano dentro de un mundo propio. vive en una sociedad, en una época y se relaciona con otros personajes.

Los  personajes secundarios son muy importantes a la hora de definir al protagonista. Holmes y Maigret, por ejemplo, no serían nada sin sus antagonistas: es decir, los criminales, y sin sus colaboradores (¿Hay colaborador más famoso que el doctor Watson?).

Porque se supone que, cuando hablamos de grandes personajes nos referimos sólo a los protagonistas...¿o no?
Hablaremos de eso otro día.



miércoles, 2 de mayo de 2012

MALDITO LUNES

Os adelanto un poema de mi último proyecto, basado en los días de la semana. Ya sabéis, el lunes parece ser siempre el más antipático. No es nada personal.



MALDITO LUNES


Los lunes caen sobre mí como un torrente de agua sucia,

arrastrando la ginebra y los besos

que acumulo

en noches de sábado y en domingos de sol.



Los lunes acampan sapos en mis zapatillas,

se asalvaja el despertador  doméstico,

y tengo serios problemas para decidir

entre la falda verde y la soga de quince hebras.



Los lunes son una playa sin bandera azul

donde la marea amontona cadáveres de delfines,

madejas de tendones del último verano

tablas donde los erizos acechan.



Los lunes, la megafonía del metro llueve

suPróxima estación, Plaza de España,

sobre el deseo, la cajera, el oficinista,

con municipal indiferencia por los sentimientos ajenos.



Los lunes, sin licencia editorial,

las poetas americanas fornican y se suicidan

indistintamente,

y yo vuelvo a ser débil despojo

en el espejo de María Fatalidades.




viernes, 20 de abril de 2012

 

PROGRAMA CULTURAL DE AMARGORD EN LA NOCHE DE LOS LIBROS


23 ABRIL

20h Presentación del libro “IndignAcción”
EL LIBRO DE LOS CARTELES DEL 15M. Un archivo colectivo de registro visual.
Un libro de poesía espontánea. Un testimonio oportuno de lo que vio y escribió
alguien como tú, un 15 de mayo pleno de Sol.

21h Colección “Transatlántica”
Con Juan Soros y Jorge Olivera

22h Colección “Avena Loca”
Estarán en el recital los autores: Déborah Antón, José Antonio Rodríguez Alba, Carlos Tejero, Esther Madrigal, Loren Fernández.


22,30h Colección “Hecho en Lavapiés”
Recitarán los poetas: Eva Sarto, Laura Cancho, Laura Labajo Monter, Cristina Piné, Marina Tapia, Alfredo Poyo, Charles Olsen, Ángel Petisme, Cristina Narea, John Liddy, Aléxis Delgado, Jorge “Coco” Serrano, Ramón G. Del Pomar, José Navieras, Verónica Aranda y Hipólito García Fernández (Bolo).
Finalizará con la presentación de una nueva colección: “Huellas” (en la sombra del tiempo) de Marius Girnita y “Sed de arena” del autor David Boris.



Como véis, con motivo de la noche de los libros la editorial Amargord ha convocada un acto donde presentará sus colecciones poéticas, y leeremos poemas algunos de sus autores. Por supuesto, os recomiendo especialmente la colección Avena Loca, donde ya han publicado excelentes libros Deborah Anton y Jose Antonio Rodriguez Alba. Esther Madrigal, Carlos Tejero y yo, estaremos también en el ajo, impacientes porque nuestros libros están ya en el horno de Amargord.




miércoles, 21 de marzo de 2012

INGREDIENTES PARA COCINAR PERSONAJES VIVOS. ULISES


Hay personajes que parecen más reales que sus propios autores. Por ejemplo, ni siquiera sabemos sí Homero realmente existió. Y aunque muchos hagan sesudos estudios al respecto, poco nos importa al fin. Lo que de verdad cuenta es que él, o un colega suyo, ha creado uno de los personajes más famosos, vivos y modernos de la Historia de la LiteraturaULISES.
¿Moderno? ¿Cómo se puede decir tal barbaridad, si su historia tiene más de tres mil años, y se escribió hace veinticinco siglos ?
Porque Ulises tiene la primera característica que necesita un personaje vivo: HUMANIDAD, cercanía
a nosotros. Aunque nos separen de él tantos siglos, podemos ponernos en su piel con facilidad.  Y eso
que, a simple vista, parece que tenemos poco  en común con él. Aproximadamente la mitad de las
personas que nos encontramos en este blog no somos hombres, seguramente ninguno es griego, y
espero que nadie haya visto un gigante con un ojo en la frente.

Sin embargo podemos comprenderle, porque nos creemos sus motivos y acciones, porque le vemos
reaccionar como a un ser humano, y porque no es un personaje de cartón, un héroe perfecto, sino una
persona con contradicciones, con virtudes y defectos, como cualquiera de nosotros.

Por ejemplo, sabemos que es bravo en la batalla y a la hora de enfrentarse a los problemas. Pero en ocasiones le acomete el miedo, y no lo oculta. Ya en la Iliada nos muestra ese sentimiento tan humano, cuando dice:
“¡Ay de mi! ¿Qué me ocurrirá? Muy malo es huir temiendo a la muchedumbre, pero peor aún es que me cojan”

Si sabemos que, unos versos antes, uno de sus compañeros ha salido a la batalla diciendo que, ya que es mortal, prefiere morir joven, pero gloriosamente, que de viejo, vemos el contraste tan grande entre otros héroes y Ulises.
En segundo lugar (y atención, porque es otro de los ingredientes del personaje vivo), vemos en la Odisea que, como a cualquier ser vivo, le cambian los años y la experiencia vivida ¡No puede uno vivir una Odisea y quedarse como si tal cosa!
No son iguales el Ulises que sale victorioso de Troya y se burla del dios Poseidón, que el Ulises que llega a la isla de la ninfa Calipso, ya casi al final de su viaje. Digamos que se le han bajado un poco los humos. Ha aprendido que lo que no se puede conseguir por la fuerza ni con astucia se consigue quizás con perseverancia.
Cuando la ninfa Calipso se enamora de él y le retiene en su isla ¡siete años!, Ulises no se resigna a vivir en aquel lugar, aunque parezca el paraíso, pero tampoco se pone a maldecir a los dioses, como habría hecho antes, ni se convierte en un amargado, como haría quizás otro héroe más inflexible.
Ulises disfruta de todos los placeres de la isla, y por las noches se da un revolconcito con Calipso. Ahora, eso sí, por la mañana, cada mañana durante siete años, subirá a lo más alto de la isla a llorar (¡porque Ulises llora!), mirando el mar, en dirección a Itaca. Es como si dijera a Calipso y a los otros dioses: “que quede claro que no estoy aquí por mi gusto, que yo sigo empeñado en volver a Itaca”. Hasta que los dioses le dejan libre para volver a Itaca... ¡Siete años oyendo llorar a Ulises deben de ser muchos años, hasta para los dioses!

Este amor a la vida y esta capacidad para adaptarse a todo son parte de la personalidad de Ulises. Y es que Homero nos ha mostrado estupendamente la personalidad  de Ulises.

Vemos, por ejemplo, que su principal valor no es la fuerza, sino la inteligencia (lo cual le hace también más moderno, más atractivo para nosotros). Es astuto, tanto para ser prudente, dar consejos y tener buenas ocurrencias (como la del caballo de Troya), como para engañar a sus enemigos si se da el caso.

Procura dominar sus impulsos, porque sabe que en las situaciones desesperadas puede ser más útil un buen plan que una espada. Así nos dice, en la Odisea, cuando están atrapados en la cueva del cíclope y éste comienza a merendarse a los compañeros de Ulises:
“Al momento me di yo a pensar en mi espíritu altivo en llegarme, sacar del costado la aguda cuchilla y clavarla en su cuerpo entre el pecho y el hígado, luego de palpar con la mano; otro impulso detuvome entonces, pues hubiéramos muerto nosotros también sin remedio, incapaces de alzar con los brazos la piedra terrible que él dejaba en la gran abertura cerrando la cueva”.

No hay problema. Confiamos en Ulises. El  va a tramar un buen plan para dejar ciego al cíclope y escapar con sus amigos.

Recapitulando, hemos visto que Ulises nos parece tan vivo porque se comporta como un ser humano: tiene motivos claros, contradicciones, cambia a lo largo de su vida, y tiene una personalidad propia.

Y eso que Homero sólo disponía de palabras para definirle: porque, si pensáis en ello un poco, os daréis cuenta de que sólo conocemos a Ulises a través de lo que hace y dice: por ejemplo, a través de lo que piensa en una batalla, de lo que hace o no hace con Calipso, de lo que dice, calla o miente al cíclope, vamos descubriendo que tiene una forma de actuar, una visión del mundo y rasgos psicológicos propios. En resumen, una personalidad, que es el tercer ingrediente para cocinar un personaje con vida.


lunes, 12 de marzo de 2012

BIOGRAFIA



He visto nevar en mayo
y amanecer en Lisboa,
desaparecer silenciosamente a las taquilleras del metro,
a los afiladores
y a la abuela que dormía en el regazo de mi madre.
Me voy acostumbrando al siglo
como me acostumbré a mis primeros tacones,
a masticar las aspirinas
y a que el amor duele.
He hecho amigos eternos en la cola del paro
para acabar perdiéndolos en el oleaje amarillo
de la guía telefónica.
Me estremece la alquimia del melón maduro
y de algunas bocas que ya han muerto.
Recorto fotografías de cometas para un diario
y hojas de castaño para trenzar una sudario reversible
y que el otoño no me sorprenda de nuevo
aterida y desnuda.
He sobrevivido a todas la Navidades.
Me sublevan el charol viscoso de los rascacielos
y las raíces tortuosas de las favelas.
He buscado mi imagen en los espejos de las ferias,
en el diván del optimista por horas,
en vuestros verbos,
hasta reunir los trozos de ese puzle
cuyas piezas nunca encajan.
Tan mía, tan llena, tan abierta.
Por primera vez
tengo miedo de aquellas larvas que en la cuna me inyectó la mosca de la carne
y que juraron devorar mi boca algún día.



sábado, 3 de marzo de 2012

DE DÓNDE SACA SUS IDEAS GARCIA MÁRQUEZ


"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aqella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

¿De dónde sacan los grandes escritores las ideas para sus obras? García Márquez nos cuenta cómo una imagen se convirtió en uno de los comienzos más famosos de la literatura:

"La primera idea que tuve yo de Cien años de soledad fue la imagen de un viejo llevando a un niño a conocer el hielo. El hielo era una curiosidad del circo, porque el pueblo era terriblemente caliente, donde no se conocía el hielo, y entonces el hielo venía como viene un elefante o como venía un camello. En Cien años de soledad  aparece esa imagen del viejo llevando al niño a conocer el hielo, y fíjate que el hielo está en una carpa de circo y hay que pagar entrada y todo. Alrededor de eso se fue construyendo el libro. En cuanto al contenido, el argumento, yo no tuve ningún problema: era parte de mi vida, en la que yo había estado pensando siempre: tuve simplemente el trabajo de armar todo eso y estructurarlo".

También nos cuenta cómo sus relatos suelen también originarse en una simple imagen:

"Una imagen visual. En otros escritores, creo, un libro nace de una idea, de un concepto. Yo siempre parto de una imagen. La siesta del martes, que considero mi mejor cuento, surgió de la visión de una mujer y una niña vestidas de negro y con un paraguas negro, caminando bajo un sol ardiente en un pueblo desierto. La hojarasca es su viejo que lleva a su nieto a un entierro. El punto de partida de El coronel no tiene quien le escriba es la imagen de un hombre esperando una lancha en el mercado de Barranquilla. La esperaba con una especie de silenciosa zozobra. Años después yo me encontré en Paris esperando una carta, quizás un giro, con la misma angustia, y me identifiqué con el recuerdo de aquel hombre".

Sigamos, pues, la sugerencia de García Márquez, y tengamos los ojos bien abiertos a esas imágenes que sugieren todo un mundo, que estimulan la imaginación, que nos abren las puertas a esa historia que está esperando que nosotros la escribamos.